No me parece inútil, en un momento en el que el cine actual esta inmerso en reimaginaciones y nuevas versiones de obras ya realizadas hacer un homenaje a Wes Craven, guionista y director estadounidense, que nos entregó un purgatorio de miedos para convertirse en un creador cinematográfico de culto en el género de terror.
Me enteré de su fallecimiento mientras estaba con un ciclo de otro gran creador en este caso de televisión y cine, Joss Whedon. Viendo "Firefly" y "Buffy, la Cazavampiros" y ambas al saber la noticia me hicieron pensar en Craven. Películas como "Las Colinas tienen ojos" o la saga de "Pesadilla en Elm Street", de la que pronto hablaremos en este blog, marcaron mi juventud dentro del género del terror. No soy un experto en cine, no soy un crítico especializado, ni gano nada con ello. Pero gente como Wes Craven fue la que me invito a escribir historias de miedo, a hacer guiones de terror y misterio, y a disfrutar con el cine de terror. Tanto la lectura de sus guiones como el la acción de ver sus películas proporciona una serie de elementos que muchos guionistas, y yo me incluyo, y directores deberían tomar como ejemplo a la hora de trabajar y de imaginar.
El infortunio con su perdida ha asolado el mundo del terror en el cine, se ha quedado huérfano y mucho más pobre sin Wes Craven. Le han sobrevido sus trabajos "La cosa del pantano" (Swamp Thing) (1982), "Pesadilla en Elm Street" (A Nightmare on Elm Street) (1984), sus trabajos en "Más allá de los límites de la realidad", "La maldición" (Cursed) (2005) y, por supuesto, la saga cinematográfica "Scream", de la que también hablaremos en su momento en este blog.
Con su muerte el terror está de luto.
Un terror que hoy está de moda pero se encuentra fragmentado en dos corrientes principales. Por un lado, encontramos el terror psicológico, ese terror de tensión que no sólo afecta a los personajes si no que influye en la percepción del espectador. Al otro lado, esta el terror del espanto, ese terror de monstruos que devoran hombres o los destrozan, de vampiros y seres hambrientos de sangre, de zombis…
Por otro lado, corría la mente de Wes Craven. En su obra veo la capacidad de mezclar ambos tipos de terror de llevarlos a un campo nuevo con una maestría que a todo amante del género de terror producía admiración. No sólo nos ofrecía sangre y vísceras cuando era preciso también nos ofrecía ese terror psicológico propio de las grandes obras del cine de terror más clásico y de algunos thrillers.
Ahora se ha ido. Nos queda su obra. Y, aquellos que hemos disfrutado con muchas de sus películas y con algunos de sus guiones nos preguntamos, ¿será alguien capaz de coger el relevo sin echar mano de rehacer películas del pasado? Yo no los sé.
Sólo podemos decir: "¡Adiós, Wes Craven! Espero que hay arriba sepan darte un nuevo trabajo cinematográfico como podría ser crear la forma de infundir miedo y terror a los demonios que nos acosan a los hombres en la tierra. Hay muchos y tienen muchas formas. Adiós, los amantes del cine y la televisión siempre te recordaremos."

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